viernes, 21 de noviembre de 2014

DI ¡NO! A LAS RELACIONES TÓXICAS



Cuando hablamos de relaciones tóxicas tendemos a pensar en las relaciones de pareja, pero lo cierto es que se pueden dar igualmente en las relaciones de amistad, familia o incluso trabajo. 

Nos sentimos atrapados en una especie de red negativa, de la que es muy difícil salir. Esas personas nos hacen sentir mal, humillados, decepcionados, incluso manipulados, intentan hacernos cambiar y acabamos siendo infelices. En verdad, en estas relaciones ambos miembros sufren en mayor medida de la satisfacción que obtienen por estar juntos y, normalmente, es uno de ellos el que intenta con todas sus fuerzas sostener la relación, con el desgaste que ello conlleva.

Hay ocasiones en que ya no nos reconocemos a nosotros mismos, y que no somos capaces de poner fin a lo que nos está pasando. Es en ese momento cuando empiezan nuestros propios problemas, tanto físicos como emocionales. Sin olvidar que esta represión emocional nos provoca ansiedad y estrés.

Existen diversos factores que nos hacen permanecer en este tipo de relaciones:

-La baja autoestima y la consecuente inseguridad. Un concepto pobre de nosotros mismos nos hace pensar que no vamos a poder estar sin esa persona.

-Al contrario, también es posible que pensemos que somos los “salvadores” del otro, los que podemos cambiar sus malestares y sus puntos de vista. Pero el no obtener resultados nos llena de frustración.

-Sentirnos víctimas de la historia. Llegar a creer que no merecemos nada, el miedo a quedarnos solos y de nuevo la inseguridad nos hacen permanecer inmóviles ante la situación.

-Suplir carencias afectivas a través de la otra persona. Ese deseo de cariño a veces nos hace tolerar relaciones poco saludables.

-Miedo a “lo que está por venir”. Muchas veces nos cuesta salir de nuestra zona de confort, que en este caso es solamente ficticia. Aceptamos quedarnos en lo conocido en vez de ir avanzando en la vida, de crecer, desarrollarnos, cambiar y superarnos.

Ahora, responde a estas preguntas:

¿Hay momentos en los que te sientes tan herido que desearías no estar con esa persona?

¿Hay demasiada culpa, sarcasmo, ironías y burlas como mecanismos de manipulación entre ambos?

¿Crees que has perdido la capacidad de decidir por ti mismo?

¿Tienes la sensación de que es necesario que dejes de ser tu mismo para que el otro esté contento y no provocar conflictos en la relación?

¿Cedes a los deseos del otro todo el tiempo, con tal de no provocar problemas para conservar la armonía del vínculo?

CUIDADO, si las respuestas son afirmativas, es posible que estés involucrado en una relación tóxica.

Para gestionar este tipo de relaciones es imprescindible trabajar la autoestima, establecer límites al malestar y empezar a comportarnos y comunicarnos de forma asertiva. No hay por qué dejar de lado nuestras expectativas, ilusiones, deseos y sueños por intentar sostener una situación que claramente resulta insostenible. 

Pero, ¿se puede salir de una relación tóxica?

SI.

Hay que empezar a tomar decisiones y cambiar ese vínculo, en ocasiones es necesario recurrir a un profesional para que nos ayude a abandonar ese papel en la relación. Es posible que no resulte fácil controlar las emociones o sentimientos, pero si puedes elegir qué hacer con ellos.

Recuerda:

ERES LIBRE PARA DECIDIR QUÉ CLASE DE RELACIONES Y PERSONAS QUIERES EN TU VIDA. 


¡Quiérete!

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