viernes, 21 de noviembre de 2014

LOS CELOS: EL VICIO DE LA POSESIÓN



Hoy en día, los celos “como muestra de amor” forman parte de nuestra vida. Los vemos constantemente en programas de televisión, como MYHYV, donde se premian las reacciones celosas ante las conductas de ca
riño hacia otras personas y se castigan las no reacciones ante dichas acciones. Igualmente, el reciente doble check azul del WhatsApp, para algunos, otra forma más de control sobre sus relaciones.

¿Cuántas veces hemos oído eso de “si mi pareja está celosa es porque me quiere”?
CRASO ERROR. Los celos no son prueba de nada, y mucho menos de amor, y evidentemente tampoco son la consecuencia natural de amar.

¿Qué son los celos?

Se consideran una respuesta emocional que surge cuando percibimos una amenaza hacia algo que consideramos como propio, en este caso, nuestra pareja. Surgen las sospechas o inquietudes ante la posibilidad de que la persona que amamos nos reste atención en favor de otra. Esa necesidad de posesión es lo que alimenta nuestra desconfianza, ya que la potencial pérdida de nuestra pareja es algo difícil de asimilar y aceptar.

Es cierto que sentir celos en pequeñas dosis y de forma controlada podría ayudarnos a potenciar nuestra relación, pero cuando éstos se vuelven muy frecuentes e intensos hay que ponerles freno. He aquí la diferencia entre los celos “sanos” y los celos “patológicos”.

Los primeros se basan en una preocupación por la posible pérdida de la persona amada o por el malestar causado por el pensamiento de una relación real o imaginada de nuestra pareja con alguien más. Esto hace que prefiramos que nuestra pareja esté con nosotros la mayor parte del tiempo y procure no tener relaciones demasiado intimas con otros. A veces causan problemas, pero no suelen ser demasiado graves.

En cambio, hablamos de celos patológicos cuando éstos llegan a ser una obsesión, repercuten de forma negativa en la vida de la pareja y empiezan a aparecer comportamientos controladores como revisar el móvil, las redes sociales, oler la ropa, escuchar conversaciones, vigilar cada actividad que realiza el otro miembro, seguirlo a escondidas y un largo etcétera, con el fin de confirmar el engaño, aunque éste solo sea producto de nuestra mente. Además, suelen existir intensos sentimientos de inseguridad, hostilidad, tristeza, y autocompasión, que son destructivos para uno mismo y para la propia relación.

¿Pero, por qué somos celosos?

Hay varias razones que nos llevan a tener celos, y que, normalmente son consecuencia de nuestras carencias y características psicológicas:

-Baja autoestima, caracterizada por la inseguridad, falta de confianza y de amor propio.
-Miedo al abandono, que despierta un sentimiento de vacío y tristeza.
-Angustia de separación, o miedo a desprenderse y separarse de la persona querida.
-Presenciar experiencias familiares de celos.
-Experiencias pasadas, en las que hemos sido traicionados por alguien en quién confiábamos.
-Ciertos rasgos de personalidad, como personas más narcisistas, histriónicas o paranoides que tienden a desconfiar continuamente de los demás, algo que puede desencadenar la celotipia.

Algo curioso es que hay estudios que evidencian que hombres y mujeres se ven afectados de forma distinta en relación a los celos.

Grosso modo podemos decir que los hombres sufren CELOS SEXUALES y las mujeres CELOS EMOCIONALES. Esto quiere decir que para ellos lo más duro es que su pareja tenga relaciones sexuales con otras personas y para ellas que existan sentimientos de enamoramiento.

Además, hombres y mujeres manifiestan los celos de diferente forma: las mujeres suelen comportarse con reacciones histéricas, depresivas y con un componente de culpabilidad intenso y los hombres suelen reaccionar a través de síntomas paranoicos, obsesivos y con actitudes agresivas de rabia. Eso si, la sensación de humillación es compartida por ambos.

(No hay que olvidarse de las características de la personalidad son distintas en cada uno, y que no siempre podemos generalizar.)

Como podemos CONTROLAR LOS CELOS:

*Debemos evitar pensamientos destructivos y sustituirlos por otros de seguridad y confianza.

*Es importante aprender a diferenciar los hechos reales de lo que nuestra imaginación nos hace creer.

*Ser más tolerantes con nuestras parejas, cederles su espacio y olvidarnos de intentar controlarlo todo.

*Hablar de lo que nos ocurre con algún amigo y pedirle consejo, de esta forma podremos analizar lo que nos pasa e intentar buscar soluciones.
Recuerda que ocultar el sufrimiento lo potencia aún más.

*Debemos reflexionar sobre lo que nos está pasando e intentar aclarar nuestras ideas, exponiendo nuestros sentimientos, descubriendo cuáles son nuestros miedos y necesidades.

*Evitar las amenazas y el culpabilizar al otro siempre. Es fundamental hablar de forma clara con nuestra pareja y buscar soluciones.

*No debemos ser trágicos a la hora de asumir los celos. Hay que aprender a controlar los impulsos, apreciarnos y querernos, al igual que cuidar el amor del otro.

*Si al final los celos se hacen insoportables y empiezan a destruir la relación e incluso tu propia vida, no dudes en consultar con un profesional.

Recordad que lo único interesante de los celos es preguntarnos y conocer que está pasando en nuestro interior, para así, poder resolverlo.

Y es que… “LOS CELOS NO SON BUENOS CONSEJEROS”.

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